martes, 1 de febrero de 2011

Ahora más que nunca, bigote

Y qué depresión le entra a uno cada vez que ricitos de oro nos chilla a la cara en su nuevo anuncio de crema cacuetada. ¿Por qué nos torturan los "creativos" de esta manera? ¿Qué he hecho yo para tener que sudar de la vergüenza ajena que siento cada vez que este elemento aparece en pantalla? 
Semajante obra la vería una justa tortura para un asesino múltiple...¡pero no es mi caso!
En fin, entre ustéz y yo, seguiré cambiando de canal cada vez que su espectral figura haga su aparición, lanzaré el televisor por el balcón cada vez que pongan la versión extendida...pero me compadezco de aquellos que para su desgracia puedan ver tan dantesco espectáculo en su nuevo plasma de tres dimensiones. 
Dios mío (es una expresión, claro) lo que nos queda por ver...

Nota mental: este cigarro me va a saber a gloria bendita... (demasiados iconos eróticoreligiosos por hoy)

Alegría y buen vino

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